Los venaditos. Un santuario escondido entre las montañas  | Hotel La Buena Vibra  | Tepoztlán Morelos, México

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Los venaditos. Un santuario escondido entre las montañas

2019-08-06
Los venaditos. Un santuario escondido entre las montañasConsiderado un lugar de reposo y recreación desde tiempos remotos, el pueblo mágico de Tepoztlán posee toda una variedad de lugares que visitar. El color, el sabor y por supuesto su historia lo hacen un lugar imperdible. Tepoztlán se localiza al norte de Morelos en la zona centro de México, tiene una extensión de 252.87 km2, posee un clima que va de los 19 a los 32 grados centígrados y una población de casi 47 mil habitantes.

Quizá lo primero que deba hacerse cuando se llega a Tepoztlán, es visitar el santuario de los Venaditos. Uno de los atractivos de Tepoztlán es el Parque de los Venaditos. El santuario se ubica a no más de 5 kilómetros del centro del pueblo mágico, en el valle de Atongo, sobre el camino antiguo de Tepoztlán a Santo Domingo Ocotitlán. Este lugar es una reserva ecológica donde lo único que nunca ha de faltar es la abundancia, pues numerosos son los árboles, los monumentales riscos que regalan paisajes únicos y el cantar de las aves.

Tepoztlán es uno de lo pocos lugares donde se encuentren pirámides, pinturas rupestres, cuevas (donde antiguamente se hacían ofrendas a dioses prehispánicos) y santuarios dedicados al cuidado y preservación de la flora y fauna.

El territorio del pueblo mágico incluye una parte llana que se extiende hacia el este, hacia el valle de Yautepec, y una zona montañosa correspondiente a la sierra de Tepoztlán donde se encuentran los cerros: Cuayohualotzin que significa cerro de la Cabeza Redonda, seguido del cerro Oceloltepetl que significa cerro del Jaguar; a continuación el cerro Tlacatépetl o cerro del Hombre; posteriormente el cerro Tlahuiltépetl o cerro de la Luz, seguido del cerro Ehecatépetl o cerro del Aire, para continuar con Metztitla o cerro de la Luna; para concluir con Achichipico o cerro de las Gotas de Agua, lugar en donde encontraremos el santuario de los venaditos. Estas montañas corresponden a las estribaciones meridionales de la serranía del Ajusco y a su vez, forman parte del Eje Volcánico o sierra Volcánica Transversal, con alturas superiores a los 3,000 metros sobre el nivel del mar.

En el santuario encontramos árboles de amate, zapote, oyamel, tepehuaje, encinos y toda una gran variedad de flora que embellecen los senderos hacia unas cascadas. Aquí podrás disfrutar el cantos de toda una variedad de aves como el jilguero, calandria o el cenzontle. Como parte de la fauna de este lugar te podrás topar con tejones, armadillos, tlacuaches, zorrillos, cacomixtles, ardillas y por su puestos venados.

El santuario de los Venaditos, escondido entre árboles y acompañado por una cascada te invita a vivir la paz de la quietud de la naturaleza. El agua cae no de muy alto, pero lo hace con la fuerza necesaria para serenar a quien la admira andar su camino. Metros más arriba encontrarás el mirador del Valle de Atongo, lugar en el que la naturaleza y el susurro de las montañas te cautivaran y te llenaran de su buena vibra.

A quienes les gusta andar el arbolado trayecto de los cerros, tienen a sus espera el paisaje que en el cerro de Achichipico se dibuja o el cerro de Metztitla con sus cuevas escondidas en lo alto. Desde aquí se mira el Chalchilteptl a la distancia.

El Parque de los Venaditos vive saturado de amates y encinos, de nubes que vuelan bajo, de sombras jugando en el suelo de sus veredas. Sabe de resplandores y atardeceres. Y tiene por tesoro sus flores: con ellas le demuestra cariño a sus paseantes o se obsequia a sí mismo jardines. Si lo visitas serás bien recibido por la naturaleza y sus encantos llenos de tan buena vibra.


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